
...diríamos que la vitalidad actualizada del mito no discurre por la via
de una recuperación nostalgica de sus funciones especulares, sino como
metáfora transgredida (violentada, quizas, si con ello no nos acercásemos
peligrosamente a un estatuto de indeseada beligerancia) de la dimensión
inalterable del signo. De hecho, el mito no es tanto la personalización de
un atributo fundacional, inamovible en su grandeza solitaria, como la posibilidad
que nos ofrece de una infinita y audaz variante interpretativa. El mito, en tanto
que alegoría, transforma el concepto de retorica narrativa en apariencia e
imagen, es decir, en perpetua realidad que a sí misma se define y prolonga sin
por ello renunciar, en esa obsesiva manifestación de su presencia, a la
autoestimulación que la mantiene eternamente activa e inalcanzable.
exposicions:
- Sísifo, Galería Oliva Arauna, Madrid 1996 (ind)