políptico de San Antonio (Brunelleschi)
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Pintor del espacio
Filippo di Ser Brunelleschi (Florencia 1377-1466) se formó como orfebre y trabajó en un taller de relojería antes de iniciar su (fallida) carrera como pintor y escultor. En 1401 participó en el famoso concurso para las segundas puertas del baptisterio de Florencia, las llamadas "puertas del paraíso", y se clasificó ex aequo junto con Ghiberti. La pieza a representar era El Sacrificio de Abraham, encargo que finalmente realizó Ghiberti en solitario ya que Brunelleschi renunció a colaborar con el que a partir de ahora consideraría su rival de por vida -y de ahí nace la leyenda de que Ghiberti frustró la vocación de escultor de Brunnelleschi-. En todo caso, Brunnelleschi, después de un viaje a Roma, donde estudió y trabajó por un tiempo junto con su amigo Donatello, abandona la escultura y se dedica íntegramente a la arquitectura, creando monumentos tales como el pórtico del Hospital de los Inocentes (1419), la sacristía de San Laurencio (1421-1420), la capilla Pazzi (1430-1440), la capilla de Santa María de los çngeles, la Iglesia de San Pietro, el Palacio Pitti y su obra más renombrada, la Cúpula de la catedral de Florencia (el famoso Duomo).
La obra de Brunnelleschi representa el primer paso hacia un estilo renacentista en la arquitectura y contiene ya la mayoría de elementos que más tarde caracterizarán el Quatroccento italiano. Brunnelleschi mezcla con acierto el viejo gótico con una recuperación de la antigüedad clásica, estilizando las formas del primero y aligerando las del segundo. Rasgos principales de su obra son: el uso de columnas, junto con sus bases y capiteles -sobre todo corintios-, recuperadas de la arquitectura clásica pero mucho más finas, esbeltas y espaciadas que las que construyeron los antiguos; asimismo, el predominio de frontones, pórticos y decoraciones con guirlandas y medallones.
Aunque ahora pueda parecernos una figura oscura oculta tras los grandes nombres del Renacimiento italiano, Brunnelleschi revolucionó la arquitectura de su tiempo, que, estilísticamente hablando, aún estaba atrasada respecto a otras artes como la pintura y la escultura. Sus visionarias aportaciones determinaron los cánones arquitectónicos de los siglos venideros, estableciendo unos patrones de geometría simple y serena, y concediendo una gran importancia a la simetría. Desde entonces, sus obras han sido revisitadas por arquitectos posteriores; su influencia puede apreciarse sobre todo en sus discípulos más inmediatos en el tiempo, Alberti y Michelozzo. La eclosión estilística que representó la primera obra de Brunnelleschi, el pórtico del Hospital de los Inocentes, marca la fecha del inicio del Renacimiento. A partir de este hito, el renacimiento fue extendiéndose desde Florencia hacia el resto de Italia durante toda la segunda parte del siglo XV, y el estilo renacentista se fusionó con el de las diversas escuelas locales, siendo más fuerte en aquellos lugares en los que el estilo gótico tenía menos fuerza.
El hecho de hallar la cuna del renacimiento en Florencia no es casual, puesto que esta ciudad era gobernada por los Médicis, familia de enorme poder financiero. Los Médicis fueron siempre conscientes (y tal vez de ahí radique el secreto de su longevo gobierno) de que su poder dependía de si popularidad (una idea bastante avanzada para su tiempo); por este motivo no les importaba invertir enormes cantidades de dinero en obras públicas tales como hospitales, iglesias, capillas y hospicios. Bajo su generoso mecenazgo, el arte fructificó en Florencia. Brunnelleschi no fue una excepción: habiendo sido condenado al ostracismo social debido a su mal carácter y a sus planes extravagantes, tuvo la suerte de que los Médicis se interesasen en sus diseños, y fue contratado por éstos para construir el Hospital de los Inocentes (y, posteriormente, muchas obras más). Esta modesta actitud florentina se traduce en el arte de la ciudad: es incomparablemente bello en todos los terrenos, y, de hecho, inigualable, pero manteniéndose siempre en la simplicidad más pura. Observamos que esta es la diferencia principal entre el arte renacentista florentino y el que más tarde se expandió y floreció en otras ciudades: el renacimiento veneciano, por ejemplo, subraya mucho más el lujo y el triunfo de la ciudad que en aquellos momentos era la más rica del Mediterráneo. De ahí que el hecho de que el maestro de la arquitectura renacentista surgiese en Florencia no pueda considerarse una coincidencia, sino una secuencia lógica de eventos.
Y sin embargo, la aportación más importante de Brunnelleschi ha quedado casi sepultada por el olvido. En efecto, si Brunnelleschi fue capaz de entender la arquitectura de una manera tan perfecta y pudo construir edificios tan innovadores, fue en gran parte gracias a su excepcional comprensión del espacio. Brunnelleschi fue el primero en darse cuenta de que para construir correctamente, primero hay que tener una perfecta concepción del espacio. Siguiendo este razonamiento, Brunnelleschi realizó los primeros esbozos de edificios en 3D, introduciendo el concepto del punto de fuga y el de profundidad de campo. Este nuevo método de representación, que ya había sido desarrollado por Alberti y Massaccio de manera más teórica, pone en cambio de manifiesto las líneas de fuerza en los dibujos, esto es, las tensiones que deben soportar los muros de un edificio, así como la posibilidad de utilizar los espacios llenos y vacíos que de ello resultan de una forma más artística, esto último siendo una constante en la obra de Brunnelleschi. En este sentido, su obra más representativa es, paradójicamente, la que podría parecer más insignificante: un pequeño dibujo en el que figuran, en perspectiva, el baptisterio de Florencia y el Baptisterio de la Seigneurie. Por haber suplido las carencias técnicas de la arquitectura de su tiempo, se considera a Brunnelleschi como el primer arquitecto racionalista de la historia.
Bibliografia: -Gran Enciclopedia Larousse -Gran Enciclopedia Catalana -Brunnelleschi et l'architecture de la Renaissance Italienne au XVe siècle, Marcel Reymond, Les Grandes Artistes, París
Altea Marco (AVD'06)
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