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esferas de Dante
Divina comedia

La Divina Comedia fue escrita por Dante Alighieri (1265-1321) y está considerada como una de las grandes obras de la literatura universal. Antes de pasar a tratar su obra 'Commedia' a la que más tarde (siglo XVI) se le renombró como 'Divina Comedia', hay que hacer un breve repaso a los aspectos fundamentales de la época y a los posibles motivos que impulsaron a Dante para la redacción de su obra maestra.

Con el cristianismo, la Europa occidental de la Edad Media mantuvo los conocimientos clásicos de manera muy fragmentaria. Impuso normas de comportamiento tanto en lo religioso y social como en lo intelectual, por lo que se impidió el progreso científico. Como contraste, en el islamismo de Oriente, los conocimientos griegos se conservaron y desarrollaron aún más. Fue desde allí donde una nueva cosmología (entre otras artes del conocimiento humano) re-ingresaron en Europa con traducciones de Aristóteles y Ptolomeo además de tratados y comentarios árabes sobre los antiguos textos entre los años 1150 y 1300, sobretodo procedentes de la cultura islámica de España. Es con esto con lo que empezamos a entender parte del contenido cosmológico de la obra de Dante, ya que es contemporáneo de dichas difusiones de conocimiento aristotélico. Así que parte de la grandeza de la obra de Dante es que contiene tanto ideología medieval como renacentista, ya que su temática es religiosa pero en la manera en que lo trata es más bien humanista. Y es en ese momento, en la intersección entre el Medioevo y el Renacimiento donde cobra importancia la intención de Dante al escribir su obra: ¿ciencia-ficción o guía de conducta?

Para aclarar la intención de Dante con su obra es importante saber quién fue; qué fue lo que lo impulsó a escribirla y qué le ocurrió. Dante nació en 1265 en Florencia, Italia. Perteneció a la pequeña nobleza y participó en la política del momento. En el año 1300 fue nombrado Prior de la República de Florencia. Uno de los sucesos que marcó la vida de Dante fue la de verse inmerso tras la muerte del emperador Federico II en medio de una guerra entre gibelinos (partidarios de la restauración del Imperio) y güelfos (seguidores del Pontificado). Dentro de los güelfos hubo desacuerdos y se dividieron en dos grupos. Dante se encontró entre los derrotados y fue desterrado. Otro de los hechos que marcaron duramente la vida de Dante fue la muerte de su amadísima Beatriz a una temprana edad. Desalentado por dicho suceso, Dante se sumergió en sus estudios, que serían la base de su 'ciencia' en la Divina Comedia. Con estos dos acontecimientos se permite deducir a un Dante con dolor, sin esperanzas y en un mundo corrompido sin poder hacer nada. En el exilio Dante escribe obras como Vita nuova, De monarchia y Convivio entre otras, que dejan entrever que Dante escribía principalmente impulsado por el amor que sentía por Beatriz; de lo religioso y por inquietudes políticas y sociales.

Una vez vista esta, quizás, extensa introducción a la vida de Dante y a los rasgos de la época en que vivía estoy en disposición de asegurar que el verdadero propósito de Dante en el escrito de su magistral Divina Comedia no era meramente el de una historia de ciencia-ficción, sino la de una obra combinatoria de diferentes artes e influencias que le llegaron con un propósito moral y re-formante para la sociedad de su época.

La Divina Comedia es más que un poema de más de 14.000 versos escritos en tercetos encadenados. Va más allá de cien cantos repartidos en tres partes y una introducción bellamente escritos en un italiano en auge. Este poema conjuga poesía, ciencia, filosofía, historia y teología. Algo característico de la obra de Dante es que puede prestarse a un sinfín de interpretaciones. Enjuicia las virtudes y los vicios, que según el pensamiento de Dante podían existir en aquel momento y para ello se basa creando una especie de mito de las tres estaciones en el más allá, con ideas sumamente medievales que reflejan y que se convierten en una crónica de aquel momento. La Divina Comedia nos muestra la concepción del Universo por entonces dividiéndolo en tres reinos: el Infierno; el Purgatorio y el Paraíso. Así pues, Dante se convierte en el arquitecto del Universo, sin duda, influenciado por pensamientos aristotélicos en cuanto a cosmología se refiere y también se hace patente la influencia de Ptolomeo en el esquema geocéntrico de la Divina Comedia, acorde con los pensamientos medievales ya que la creencia de que el cielo giraba alrededor de un planeta inmóvil, se mantuvo hasta que Copernico en el siglo XVI, propuso el sistema heliocéntrico, desplazando a la Tierra del centro del universo.

Como hemos dicho anteriormente, el poema consta de 100 cantos: 33 para cada uno de los reinos más un primer canto de introducción donde Dante nos sitúa en una selva oscura. No es un lugar que pertenezca a la geografía física, sino que representa más bien un estado de ánimo de confusión mental y sentimental, las primeras pasiones y vicios que ha de superar. Con el simbolismo del que se apoya durante toda la obra, aquí es donde Dante se encuentra con la pantera (lujuria); el león (soberbia); la loba (avaricia). Antes de iniciar el viaje por los tres mundos para que Dante vea cumplida su voluntad, la de llegar a la cima (la virtud, el orden, la paz), se produce el encuentro con el poeta romano Virgilio, enviado por Beatriz para que Dante sea guiado por éste a través del infierno y el purgatorio. Es importante señalar que Dante admiraba a Virgilio y lo consideraba como la razón humana y la filosofía, el saber.

Dante y Virgilio parten hacia el mundo de la disonancia penetrando en el infierno y juntos descienden a las entrañas de la Tierra. El infierno que nos presenta Dante tiene forma de cono invertido, el cual esta dividido en nueve círculos decrecientes e irregulares. Los cinco primeros forman el Alto Infierno mientras que los cuatro restantes pertenecen al Infierno Inferior, que es una ciudad con mezquitas rojas y murallas de hierro. El panorama que describe Dante y valga la redundancia, es dantesco, espantoso, y a medida que van descendiendo desde la superficie boreal por los círculos hasta el centro del globo terráqueo, Dante y su guía se van encontrando a diferentes pecadores por los diferentes círculos.

El manejo que hace Dante de este espacio es más descriptivo que en el purgatorio y el paraíso. En el infierno, los distintos niveles de castigos se ordenan en círculos de diámetro gradualmente decreciente, de modo tal que los peores pecadores se hallan en las mayores profundidades. Por este descenso Dante encuentra a personajes conocidos, algunos de sus enemigos, personajes históricos e incluso mitológicos. El espacio imaginario del infierno va más ligado a la realidad, por ello utiliza algunas referencias medievales en la descripción de algunos círculos, que son espacios arquitectónicos característicos, como la puerta del infierno o la ciudad de Dite, (ciudad a la que hace analogía con la Florencia medieval, su ciudad natal). Dicha analogía nos da a entender que Dante había descubierto en el infierno el espacio que habitaba diariamente y esta idea se refuerza continuamente en el encuentro de enemigos suyos. Al final de su descenso, Dante y su guía se encuentran con Lucifer. Éste, según Dante maneja el mundo terrestre y se halla quieto en su trono en el centro de la Tierra. Con la intención de dirigirse hacia el otro hemisferio. Virgilio transporta a Dante aferrándose al flanco de Lucifer y desciende deslizándose por el cuerpo del gigante. Es así que, pasado un cierto punto, los viajeros quedan súbitamente de cabeza para abajo con respecto a Lucifer. Asombrado, Dante pide entonces a su guía que le explique lo sucedido. Aquí Dante vuelve a usarse de sus conocimientos aristotélicos de una forma clarísima ya que Aristóteles sostiene que todo elemento tiende a dirigirse hacia su lugar natural lo más rápidamente posible y por el camino más corto. El lugar natural de los objetos pesados compuestos por el elemento tierra es el centro de la Tierra. Como vemos, Dante se refiere a ese punto como el centro geométrico del universo. ¡A nadie se le ocurriría pasar por Lucifer!

En el último canto del Infierno Dante da explicación a la forma que tiene el infierno y en consecuencia, del purgatorio también. Transcribiendo los versos 121 a 126 del poema vemos como Virgilio explica el fenómeno de haberse dado la vuelta respecto Lucifer:
"Por esta parte él cayó del cielo; y la tierra que había en este sitio de pavor se veló bajo los mares, luego emergió sobre nuestro hemisferio, y acaso por huirle dejó espacio a esa tierra que ves, y que se eleva."

Lucifer no habría estado siempre en el centro de la Tierra, sino que habría caído allí como castigo junto con otros ángeles rebeldes. Así, las tierras del sur retrocedieron por miedo a Lucifer, cubriéndose con las aguas a modo de un velo; se sumergieron en el océano y re-emergieron en el hemisferio Norte formando la tierra firme conocida por los europeos. Dante introduce aquí una explicación claramente sobrenatural del antiguo interrogante de su época sobre cómo el elemento pesado que es la tierra había logrado emerger por encima del agua para dar lugar a la tierra habitable.

El camino de Dante y Virgilio prosigue con el Purgatorio, la segunda de las tres partes de la Divina Comedia. Desde el centro de la Tierra los dos personajes ascienden por un pasaje subterráneo hasta salir a una isla del océano inexplorado del hemisferio sur. En esta isla se halla la montaña del Purgatorio, ubicada en dirección diametralmente opuesta a Jerusalén, y en cuya cima encuentran el Jardín del Edén. Como hemos visto anteriormente, surgidos de un común cataclismo, tanto el Infierno como la montaña del Purgatorio tienen aspecto de cono. Los caminos de la pared cóncava interior del Infierno giran hacia la izquierda mientras que las laderas convexas de la montaña del Purgatorio giran hacia la derecha. Teniendo en cuenta que las posiciones de Dante y Virgilio en uno y en otro lugar están invertidas, el camino de Dante es siempre en forma de una espiral que progresa en la dirección del Empíreo y de la Divinidad.
Ya en el Purgatorio Dante observa como nueve son las plataformas de éste. Más adelante verá como nueve serán los astros que forman el Paraíso. Llegados a éste punto, es importante aclarar la importancia simbólica del número nueve en este relato ya que la sumatoria de tres veces tres da nueve, lo cual ratifica la importancia del número tres en la religión católica (Santísima Trinidad) y que el cristianismo de la Edad Media imponía. En el Purgatorio Dante empieza a no tomar tantas referencias materiales de la tierra y se remonta más hacia el sentido de la naturaleza, y es por ello que para él la montaña es el inicio de una gran travesía hacia el cielo donde se pueden purgar las penas. Virgilio sostiene a Dante y llega a la primera plataforma del purgatorio, donde están los negligentes. Después encuentra la puerta del purgatorio custodiada por un ángel. Una vez traspasa ésta, las siguientes 7 terrazas simbolizarán cada uno de los siete pecados capitales y que ha servido como tema de la conocida película cinematográfica "Seven": soberbia; avaricia; lujuria; ira; gula; envidia y pereza. Una vez pasan por las correspondientes terrazas, Virgilio se despide de Dante ya que será Beatriz quien le guíe por el Paraíso.

El Paraíso es un lugar caracterizado por esferas celestes movidas por coros angelicales, que se producen de los 4 elementos básicos: aire, fuego, agua y tierra. El paraíso esta conformado por nueve cielos y la ciudad de Dios. Cada uno de ellos es una esfera que rodea a la Tierra. Los siete primeros eran los planetas conocidos por entonces, mientras que el octavo son las constelaciones solares y estrellas fijas, y el noveno estaba determinado por un cielo cristalino que permanece inmóvil, donde se encuentra el paraíso. En cada uno de los primeros sietes cielos o esferas Dante descubre las 7 virtudes teologales, que son parte de la exploración del paraíso a través de consideraciones morales y espirituales. La forma de atravesar las esferas cristalinas utiliza la reflexión de la luz: en cada etapa Beatriz mira fijamente los engranajes celestiales mientras Dante observa la reflexión de estos en los ojos de su compañera. Cumplido este proceso, ambos son transportados inmediatamente al cielo siguiente. En cada cielo los viajeros se encuentran con las almas de los bienaventurados. Al Sol, que representaba la luz de la sabiduría, le corresponden los sabios, teólogos y filósofos. Así se sigue hasta Saturno, el más frío y alejado de los planetas, el séptimo cielo astronómico, donde se encuentran con los espíritus contemplativos. Notemos que la morada de las almas en el más allá era el Paraíso y que estas almas no residían en las esferas celestes, astronómicas, sino en el Empíreo, más allá del cielo de las estrellas. Los espíritus que se les aparecen a los peregrinos lo hacen para mostrarles la gloria gradualmente creciente de la que gozan, e indicarles sus antiguos temperamentos terrestres, los que a su vez habían sido influenciados por alguno de los siete astros mientras permanecían en la Tierra. Dante da una importancia fundamental a la astronomía durante el Paraíso ya que de los 33 cantos que lo conforman, 26 ocurren en el cielo astronómico por debajo de las esferas metafísicas (o teológicas) del Primer Motor y del Empíreo. Es destacable como utiliza el efecto de la reflexión para dar explicación a cada fenómeno que ocurre.

Dante y Beatriz continúan entonces su travesía, dirigiéndose hacia las regiones más exteriores de este cosmos aristotélico cristianizado. Con esto quiero decir que Dante se acerca a lo divino cuando más se aparta de lo físico, de la Tierra.

A partir de aquí, la historia se complica un tanto, ya que Dante y Beatriz llegan al Primer Motor. Es cuando están en el límite intangible entre lo natural y lo sobrenatural. Al mirar hacia arriba ven ahora un punto luminoso. Alrededor de éste, nueve órbitas centelleantes representan las nueve órdenes de ángeles que rodean a Dios. A cada esfera del cielo le corresponde una esfera de ángeles del mundo espiritual, ya que cada esfera tiene una jerarquía de ángeles.

Así, a diferencia del mundo físico aristotélico en el que los planetas más exteriores se desplazaban a mayor velocidad que los más cercanos al centro de giro (la Tierra) con el fin de completar la órbita diaria, en el mundo espiritual de la Divina Comedia, las órbitas eran tanto más 'divinas' (más rápidas) cuanto más interiores y cercanas a la luz central se encontraban.

Llegados a este punto quiero decir que aunque en éste caso pueda parecer que Dante se desmarcó de Aristóteles, esto no es así, ya que en realidad, el mismo Aristóteles postuló dos modelos diferentes de movimiento de las esferas celestes. En sus obra Metafísica la sustituye por otra según la cual en cada esfera habría una sustancia inmaterial que movería la esfera correspondiente por deseo. Este segundo tipo de esquema es el que será favorecido por los intérpretes islámicos y hebreos medievales de Aristóteles, quienes identificaron las 'inteligencias' con los ángeles de la tradición bíblica por lo que probablemente sería lo que le llegaría a Dante.

Después de este paréntesis, proseguimos con Beatriz, que mostrará a Dante el motivo divino por el cual el mundo espiritual es así enumerando la entera jerarquía de ángeles y sus cualidades. Tras esto, Dante se levantara de su sueño finalizando éste su "divina" obra.

Visto esto, la Divina Comedia representa el viaje fantástico de Dante en busca de su salvación y así llegar a Dios. La redención de Dante, es también la de la humanidad que representa. Si nos remontamos al inicio de estas líneas me planteaba la cuestión sobre si Dante escribió la Divina Comedia con un fin determinado. Después de haber visto qué le ocurrió en su vida, y después de ver a grandes pinceladas la trama de dicho poema Dante no pudo escribir la Divina Comedia en mejor época, ya que parece que adivinó los nuevos tiempos que iban a suceder con la entrada del Renacimiento (Dios iba a quedar en segundo lugar, y el hombre fuera la base de todo). Así que parece claro que pretendía ser una guía para la sociedad contemporánea a éste. Donde se le pone un castigo a cada vicio y pasión y un premio a cada virtud, para la gente que lo lea, quede advertida, y conseguir así gente de mente pura, de voluntad justa, sana y libre. Para llegar a ser personas íntegras, y que no cometieran las injusticias que a su parecer, la sociedad cometió contra él. La Divina Comedia ya no se trata de un gran poema en lo que a narración y estética se refiere, sino que el sentido espiritual que quiere dar. Ser un ejemplo para la sociedad. Buscando por diversos artículos hay quién cree que la Divina Comedia desemboca en una conclusión política: la sociedad llena de errores (selva negra) espera la salvación de un príncipe que restablecerá el Sacro Imperio Romano y volverá a meter al Papa (Beatriz) dentro de la órbita de las cosas espirituales y el emperador (Virgilio) guiará al hombre a la felicidad de la vida activa (el Paraíso). Por mucho que el fin de Dante fuera éste, no deja de ser un diamante de la literatura universal.


Eduardo Maurel  (A&T'05)
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