Cantigues d'Alfonso X el savi (1250)
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Cantigues
Las cantigas son un tipo de composición lírica medieval de carácter profano o religioso que se cultivó en el noroeste de la Península Ibérica entre finales del siglo XII y mediados del XIV. Deben su repercusión al hecho de haber convertido a su lengua, el gallego-portugués, en la lengua de cultura de toda la Península. Este término de "gallego-portugués" se hace necesario por la imposibilidad de distinguir entre la producción gallega y la portuguesa teniendo en cuenta la unidad lingüística y cultural que existía entre ambos territorios, incluso después de la independencia de Portugal a mediados del siglo XII. Otro de los factores que contribuyeron a difundir este tipo de creaciones fue la relevancia social y política de los mecenas que las cultivaron, entre ellos el rey Alfonso X El Sabio.
Como aproximación a este fenómeno en el que una lengua vulgar se antepone a la lengua culta, el latín, para transmitir un tipo de composiciones relacionadas con la alta cultura de la época, es necesario contextualizar el origen de estas composiciones. Parece claro para todos los estudiosos que el nacimiento de este tipo de literatura sólo podía producirse bajo unas condiciones sociales muy determinadas. En esta época se da en el noroeste de la península una situación de prosperidad social y económica. Un periodo de progreso y sobre todo de paz, que permitía a los señores feudales olvidarse de la guerra y dedicarse a la cultura. A finales del siglo XII aparecen en Galicia los primeros autores de poesía lírica en lengua vulgar, destinada a un público que ya no comprende el latín, la lengua de cultura restringida cada vez más al clero y a los estamentos privilegiados.
Aunque se trata de obras escritas, las composiciones de estos poetas están destinadas al canto y en un primer momento son transmitidas de manera oral por los juglares. Las primeras composiciones documentadas son profanas y pertenecen al género de la "cantiga de amigo". Tienen un marcado carácter regionalista y contienen elementos populares muy ligados a la tradición de la zona.
Muy pronto estos trovadores entrarían en contacto con sus colegas provenzales, que transmiten su influencia a la poesía trovadoresca de Cataluña. Las diferentes poblaciones entran en contacto a través del Camino de Santiago y de los viajes entre las cortes de León y Castilla. Las composiciones gallego-portuguesas se tiñen así de la influencia pirenaica. Aún así, las dos "maneras de trobar" (al modo tradicional y al modo occitano) coexisten y se influyen mutuamente.
La primera clasificación necesaria para aproximarse a las cantigas sería la división entre lírica profana (1680 textos documentados) y lírica religiosa (420 textos, casi todos obra de Alfonso X).
El origen de la lírica profana se sitúa tradicionalmente en la Compostela del siglo XII, centro de peregrinaje de la Europa medieval, que se convirtió en un punto de encuentro de las composiciones trovadorescas de la época. Pronto estas manifestaciones culturales se extendieron por las cortes de León, Castilla y Portugal y poetas de varios lugares cultivaban este tipo de poesía en la lengua en la que había nacido, a pesar de que al principio los autores eran mayoritariamente gallegos y portuguesas. Según los escritos del Marqués de Santillana en el siglo XV:
"non ha mucho tiempo cualesquier deçidores e trovadores destas partes, agora fuessen castellanos, andaluces o de la Extremadura, todas sus obras componían en lengua gallega o portuguesa"
Resulta significativo que el gallego-portugués llegara tan lejos de sus fronteras y es curioso que aún a día de hoy, en algunas zonas del norte de Extremadura perviva un tipo de dialecto conocido como "a fala" (el habla, en gallego) o "mañegu". Los estudios de Ramón Menéndez Pidal confirman que se trata de una forma arcaica de este gallego-portugués que subsiste en la zona. Esto puede dar una idea de la importancia que debió de alcanzar esta lengua y sus composiciones en la época.
La discusión sobre el origen de esta lírica profana es aún a día de hoy poco clara y existen varias teorías denominadas "tesis". La "tesis folclórica" se basa en la idea romántica del "pueblo creador". La "tesis medio-latina", encuentra su origen en la poesía latina medieval de los goliardos. La "tesis arábico-andaluza" establece el germen de estas composiciones en la poesía árabe. Y finalmente la "tesis litúrgica y paralitúrgica", que pone en relación el lirismo trovadoresco con la poesía cristiana.
La cronología de la poesía profana se inscribe dentro de unos límites temporales confusos, dada la escasa información que se posee al respecto. Como referencia se establece el año 1200, fecha de la composición literaria considerada como la más antigua: "Ora faz ost'o senhor de Navarra", de Joam Soares de Paiva. Aunque es de suponer que existieron otras muchas anteriores que no han llegado hasta nuestros días. Se considera que este tipo de composiciones empieza a decaer en el año 1354, tras la muerte del conde de Barcelos, don Pedro de Portugal, hijo del rey don Denís de Portugal, nieto a su vez de Alfonso X el Sabio. Todos los historiadores coinciden en señalar que el periodo de máximo esplendor es la segunda mitad del siglo XIII, correspondiente a los reinados en las cortes de Alfonso X y Sancho IV de Castilla, y de Alfonso III y don Denís de Portugal.
Los compositores de estas obras eran los trovadores. El término "trovador" se empezó a utilizar en el siglo XII en el sur de Francia para designar a los poetas y compositores de lírica provenzal. En la literatura gallego-portuguesa eran señores de la nobleza e incluso reyes. Componían sus cantigas y luego se las entregaban a los juglares para que las interpretaran y divirtieran al público mediante distintas habilidades (representación teatral, mímica...). Éstos no eran nobles y aceptaban pagos por su arte. En el siglo XIV pasaron a llamarse "menestrales" y sus funciones se redujeron al acompañamiento musical. Por último, habría que señalar otro tipo de intérprete, las conocidas "soldadeiras", hermosas mujeres que acompañaban a los juglares cantando o danzando. Tenían fama de practicar la prostitución y fueron satirizadas en algunas composiciones. La más famosa fue María la "Balteira".
Las composiciones más importantes dentro de la lírica profana se dividen en cantigas de amigo y cantigas de amor. En ambas el tema es el amor no correspondido. Se diferencian en que en la cantiga de amor el poeta habla en primera persona, mientras que en la de amigo pone en boca de una mujer las penas (cuitas) de amor que ésta le dirige a su "amigo" o amante. Son un género local procedente de una poesía oral del noroeste peninsular íntimamente relacionada con un tipo de lírica femenina que se dio también en zonas de Francia o en Sicilia. Las cantigas de amigo pueden ser "bailadas", en las que se expresa la alegría del amor, "mariñas" o "barcarolas", enmarcadas en un paisaje marinero, y "romería", sobre las peregrinaciones e iglesias donde la amiga se juntaba con el amigo. En este ejemplo de Martín Códax la amiga relata a su hermana y a su madre las penas por la ausencia de su amado mientras lo espera frente al mar:
"Mia irmana fremosa, treides comigo A la igreja de Vigo, u é o mar salido: E miraremos las ondas! (...) A la igreja de Vigo, u é o mar levado, e verrá i mia madre o meu amado E miraremos las ondas".
"Hermosa hermana mía, vente conmigo a la iglesia de Vigo, donde está el mar agitado. Y miraremos las olas. (...) A la iglesia de Vigo, donde está el mar enfurecido, allí vendrá, madre, mi amado Y miraremos las olas". Además de Martín Códax, quizás el más reconocido, otro autor importante que cultivó este tipo de poesía es Mendinho, del que sólo se conserva un poema considerado como una de las composiciones más simbólicas de las cantigas de amigo. En él, la doncella aguarda por su amigo al pie de una ermita en la isla de San Simón, cercana a las islas Cíes, en la ría de Vigo. La marea va subiendo y la amiga, viéndose rodeada por las olas y desamparada, siente que va a morir. Johán de Cangas fue otro compositor relevante especializado en las cantigas de romería.
En la cantiga de amor el poeta se dirige a su amada (la "senhor"), a la que le debe "homenaje" y "submisión". A cambio, el poeta aspirará a ser recompensado ("aver bem"). En la lírica gallego-portuguesa esta recompensa nunca se produce. Este tipo de poesía cortés es una forma de expresión lírica y laica que se desarrolla en las cortes del sur de Francia a partir del siglo XII. Su composición característica es la "cançó". Los autores más importantes son Airas Nunez y el rey Don Denís de Portugal, nieto de Alfonso X.
Otro género menos cultivado fueron las cantigas de "escarnio e maldicir", que relataban en clave burlesca los acontecimientos más o menos escandalosos de la época, por lo que constituyen una interesante crónica social. Las sátiras estaban relacionadas con el sexo, la política, las costumbres, la literatura...
Todo el proceso de recopilación y copiado de las cantigas conformaría lo que se llamó "tradición manuscrita", conduciendo a la confección de los cancioneros. De esta manera, los textos han sido transmitidos a través de varios códices, algunos descubiertos recientemente. Los más importantes son: - El Cancioneiro da Ajuda, un manuscrito de pergamino incompleto que se conserva en la Biblioteca del Pazo Real da Ajuda en Lisboa, donde fue encontrado. Contiene 310 cantigas de amor. - Cancionero de la Biblioteca Nacional, también llamado Colocci-Brancuti (el humanista italiano Angelo Colocci encargó su compilación y fue encontrado en la biblioteca de los condes de Brancuti). Es el repertorio más completo de toda la lírica profana. Fue copiado en Italia a principios del siglo XVI. Contiene 1205 cantigas que también aparecen en el Cancionero de la Vaticana y 442 más. Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Lisboa. - Cancionero de Berkeley: propiedad de esta universidad americana. Se trata de una copia bastante fiel de las 1205 composiciones del Cancionero de la Vaticana.
Otros códices importantes son el "Pergamino Vindel", un rollo de principios del siglo XIV que contiene las siete cantigas de Martín Códax y la música de seis de ellas. Es el único ejemplo que ha llegado a nuestros días de cantigas de amigo musicadas, lo que permite su interpretación actual y saber cómo eran las composiciones que se escuchaban en la corte medieval. El "Pergamino Sharrer" es su equivalente en cuanto a cantigas de amor con acompañamiento musical. El autor de las siete composiciones que contiene es el rey don Denís.
A pesar de llevar una vida privada tumultuosa y no tener demasiada suerte en su reinado, Alfonso X fue junto con su nieto Don Denís de Portugal el gran mecenas de la cultura medieval peninsular y el principal representante de la lírica medieval religiosa. Nació en Toledo en 1221 y parece que se crió en la fortaleza de Maceda, en Orense, donde aprendió el gallego. Por su corte pasaron grandes trovadores y consiguió reunir un equipo de sabios y artistas que participaron en la elaboración de la mayor parte de las obras que se le atribuyen. Paradójicamente, fue un gran impulsor del castellano, que convirtió en lengua oficial de la monarquía.
A pesar de que sus composiciones religiosas fueron las que alcanzaron mayor trascendencia, el monarca no sólo cultivó este tipo de poesía. Su contribución a la lírica profana gallego-portuguesa comprende 44 cantigas, en su mayor parte de "escarnio y maldecir". De toda su producción la obra más conocida son las "Cantigas de Santa María", compuestas en colaboración con un equipo de especialistas que se encontraba a su servicio y destinadas a ser cantadas. Consisten en una serie de 427 composiciones en alabanza a la Virgen escritas en gallego-portugués. Nacen como un gesto de propaganda del monarca, quien, debido a sus diferencias con la Iglesia, debía mostrar el prestigio y el poder de la corte toledana. Las fuentes que inspiraron este cancionero religioso se pueden encontrar en narraciones orales de milagros, colecciones marianas, experiencias personales del propio rey... En este ejemplo el rey manifiesta cómo encontró un libro de milagros, lo mandó traducir y compuso una cantiga basada en uno de ellos.
"E daquest'un miragre Mui fremoso direi Que fez Santa María, Per com'escrit'achei En un livr', e d'ontr'outros Traladar-o mandei E un cantar eu fige Segund'esta razón".
"Y de este un milagro Muy hermoso diré Que hizo Santa María, Por cómo escrito hallé En un libro, y entre otros, Traducirlo mandé Y un cantar yo hice Según esta razón" Desde un punto de vista formal, podemos dividir estas composiciones marianas en dos grandes grupos: las cantigas líricas, llamadas "loores" imitan a las cantigas de amor profanas. En ellas la Virgen es la "senhor" a quien ama el poeta, claro que está vez el amor es "espiritual". En cambio, las cantigas narrativas, llamadas "milagres", tienen una finalidad didáctica y se estructuran mediante una breve introducción, presentación de un pecador que solicita la ayuda de la Virgen, intervención salvadora de ésta y alabanza de los presentes.
Estas "Cantigas de Santa María" han llegado hasta nuestros días a través de varios códices: - Códice TO o de Toledo, custodiado en la Biblioteca Nacional de Madrid, contiene 128 cantigas con acompañamiento musical. - Códice E, 417 cantigas que se conservan en la Biblioteca del Escorial. - Códice T, 193 cantigas con acompañamiento musical y multitud de miniaturas conservado en el Escorial. - Códice F, incompleto. Está formado por 104 cantigas que se conservan en la Biblioteca Nacional de Florencia.
Tras la aparición de este cancionero, máximo representante de la poesía religiosa medieval en el noroeste de la península, la lírica gallego-portuguesa vive algunos años más de esplendor hasta que a partir de mediados del siglo XIV comienza su decadencia. El fracaso en la consolidación de una nobleza gallega y sus mecenazgos, y la importancia que adquiere poco a poco el castellano en la corte de Castilla son los motivos principales de esta desaparición. La prosa del noroeste de la península tuvo mucha menos importancia que la lírica y sus temas bebían de la influencia de otras regiones celtas de Europa, así se conformó un grupo de obras dentro de la llamada "Materia de Bretaña" (ciclo bretón, con los mitos de José de Arimatea, Merlín, el Santo Grial, Tristán e Isolda...) y otro grupo de obras nostálgicas que miraban hacia los clásicos literarios dentro de lo que se llamó la "Materia de Troya" (ciclo clásico). Pero en ningún caso estas obras conseguirían hacer sombra a la prolífica producción medieval en el género de la poesía profana y religiosa.
Lorena Abuín (AVD'08)
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