"Pinoccio" (Walt Disney, 1940)
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Pinocho
Pinocho (1940, adaptación del cuento del escritor italiano Carlo Collodi) es más que el segundo largometraje de Walt Disney, es una historia animada que habla de la propia animación. Después de Blancanieves y los siete enanitos (1937), llegaba a la pantalla un muñeco de madera inocente y travieso, creado por Geppeto, un entrañable carpintero y por el hada azul, quién le dio vida realmente, quién le animó. Animar, significa "dotar de alma" y toda nuestra historia está llena de casos que nos muestran el anhelo del ser humano por crear vida. Ninguna diferencia existe entre Albert Magno (s.XIII), Walt Disney o el propio Gepetto y el hada del cuento de Pinocho; todos ellos comparten la ilusión de hacer vivaz una lata metálica, un sinfín de dibujos en papel o un tronquito de madera.
Pinocho ha recibido los elogios de la crítica y es considerada, junto con Blancanieves y los siete enanitos, una de las mejores películas de dibujos animados. Pinocho fue rodada en un espléndido Technicolor, y aunque el equipo de Disney no se encontró con tantas dificultades como en la anterior película (Blancanieves y los siete enanitos), tras esta exquisita pieza animada se encuentran más de 750 artistas, 1.500 tonalidades de color diferentes y dos millones de dibujos para llevar esta obra a la pantalla. Un trabajo heroico que mereció la pena. Si indagamos todavía más en la realización técnica, descubrimos que Pinocho fue el primer film que utilizó la cámara "multiplano" (invención galardonada con un Oscar, que supuso un gran avance en la historia de la animación). La novedad de esta consistía en la gran habilidad que presentaba para conseguir la ilusión de profundidad: abarcaba el doble de espacio de la escena que las anteriores cámaras, por lo que multiplicaba la capacidad de movimiento de los personajes y de los escenarios, consiguiendo una mayor verosimilitud en todos los aspectos. Un claro inconveniente era su alto precio, que elevó el presupuesto de la película a cifras de vértigo. También cabe destacar el movimiento perfecto y detallado de Pinocho, que se consiguió mediante la observación de una marioneta real. Esta maqueta tridimensional sirvió de gran ayuda para los animadores del popular dibujo animado (recientemente ha sido encontrada en un sótano de los Estudios Disney). La técnica de la observación del movimiento, sea mediante una maqueta o al natural, es muy usada por Disney y por muchísimas más productoras de animación; esta permite una aproximación hiperrealista en cuanto a la articulación del personaje. Numerosos ejemplos fílmicos nos muestran los resultados asombrosos que se consiguen con ella: Bambi o El Rey León son un buen ejemplo. En cuanto a la banda sonora, esta fue grabada con la tecnología más avanzada de la época y gracias a ella, Pinocho recibió sus dos Oscars: a la mejor banda sonora y a la mejor canción ("La Estrella Azul", del compositor Leigh Harline).
Tras este tesoro que la industria se ha encargado de conservar muy bien, se encuentran nombres tan conocidos en el terreno de la animación como Hamilton Luske, Wilfred Jackson, Ben Sharpsteen y Joe Grant.
Pinocho es un referente de la animación tradicional (dibujar fotograma a fotograma). Esta animación más artesanal ha tenido que convivir con muchísimas otras técnicas, como por ejemplo, el stop motion (animación de objetos, muñecos...fotografiando cada uno de sus movimientos) pero sin duda, ha tenido que convivir y sobrevivir a la animación por ordenador. Sobre esta existen diversas opiniones; algunos de los profesionales del terreno, afirman que la imagen digital mejora sustancialmente las posibilidades de animación de personajes además de comportar una enorme optimización de la tarea (interpolación de fotogramas). A pesar de ello, requiere toda una inversión en formación profesional para conocer los programas dedicados a "la construcción de vida". Pero por otro lado, encontramos a sus detractores, que muestran su disconformidad argumentando que se pierde la magia de la creación y el trabajo detallado de cada fotograma. A pesar de ello, Pinocho ya tiene su "versión digital", en P3K Pinocho 3000. La trama es exactamente la misma aunque Pinocho sea dibujado como un robot.
Sea mediante el método tradicional o digital, lo que no se puede dudar es que el ser humano ansía crear vida paralela a la suya pero... ¿hasta qué limite? En este sentido, es interesante destacar la película de Spielberg Inteligencia Artificial, que precisamente incorpora elementos de la obra italiana Las aventuras de Pinocho. El film plantea diversas cuestiones en torno a la creación artificial, pero sobre todo centra el debate en una de las más importantes, la creación de emociones, y por tanto, la búsqueda máxima de aproximación al ser humano. Tras numerosos estudios, parece que nuestra cultura racional empieza a valorar la importancia de las emociones, reconocidas ya como imprescindibles para el desarrollo de la racionalidad. Inteligencia Artificial presenta como protagonista a un niño-robot que sí tiene sentimientos, en concreto, está programado para amar. Pero curiosamente, este será rechazado en el mundo de los humanos y se encontrará solo y abandonado. La película, por tanto, cuestiona si la sociedad realmente aceptaría a unas máquinas que sienten, o por el contrario, la rechazaría como ya lo hace con todo aquel que es diferente. También puede interpretarse el film desde la óptica, de que por muchos avances en la búsqueda de la emoción en los personajes artificiales, estos nunca se asemejarán a los seres humanos.
Más allá de discusiones tecnológicas-profesionales o emotivo-robóticas, no hay duda de que Pinocho forma parte de nuestra cultura popular. Frases como "Si mientes te crecerá la nariz como a Pinocho" reflejan la inmersión de este cuento en nuestras vidas. Una narración que tiene como argumento universal el paso de la infancia-adolescencia al mundo adulto. Desde su creación, Gepetto decide que Pinocho vaya a la escuela para aprender y formarse como persona; pero el camino está lleno de tentaciones peligrosas a los que uno puede sucumbir, tal como le sucede a nuestro querido protagonista (se une a la compañía de un circo, entra en el país de los juguetes, donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer sus deseos, etc.). Pepito Grillo (la conciencia) y el hada Azul representan la responsabilidad y la honestidad, que costará pero que finalmente adquirirá Pinocho. Si bien es claro el paralelismo de Pinocho con el argumento anteriormente citado, pues la infancia y la adolescencia son etapas bonitas pero no exentas de tentaciones, Pinocho es también la vida en sí, ya que en cuando sé es adulto, también la sombra del mal y del desvío planea sobre este, ¡menos mal que Pepito Grillo ya está más asentado! o debería...
Ariadna Alfonso (AVD'08)
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