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'El jorobado de Notre Dame' (Walt Disney, 1996)
El jorobado

"EL Jorobado de Notre Dame" es una de las mejores películas de la Factoría Disney, una adaptación libre del clásico de Victor Hugo de 1482. Cuando digo "libre" lo digo porque el final de la película nada tiene que ver con el final del libro. Ya se sabe: toda película Disney debe tener un final feliz, si no, ya no es una película Dísney.

La línea argumental y dramática es similar a la obra literaria. Oculto a las miradas de todos los ciudadanos de París, en lo alto del campanario de la catedral de Notre Dame, vive Quasimodo. Su tutor, el malvado Juez Frollo, no le permite bajar nunca del campanario. En compañía de tres simpáticas gárgolas de piedra, Victor, Hugo y Laverne, Quasimodo pasa las horas observando el bullicioso ir y venir de la gente. Hasta que un día, decide bajar a escondidas y conoce a la bella Esmeralda, que pertenece a una tribu de gitanos de los suburbios de París, y desde ese momento entre ellos se crea un lazo afectuoso. Junto a Esmeralda , Quasimodo vivirá su mayor aventura. Ilusión, amistad y fantasía se unen en este gran Clásico.

El drama romántico e histórico, ambientado en el siglo XV en París, creado en la magistral novela de Victor Hugo, sobre el jorobado Quasimodo y la bella gitana Esmeralda, ha sido llevado al cine en varias ocasiones, y son célebres las versiones protagonizadas por Lon Chaney (1923,cine mudo), Charles Laughton (1939), Anthony Quinn (1957) y Anthony Hopkins (1982). Ahora ha llegado el turno para los Estudios Disney, agregando al relato la magia y encanto de la animación. Pese a ser una trama realista la producción logra dejar los hechos en los amables límites de la leyenda. Disney ha dejado de lado los personajes y animalitos propios de su estilo, reemplazándolos por seres humanos. En "El Jorobado de Notre Dame" aparece, por primera vez en la historia de la Factoría el placer y la lujuria, sentimientos carnales y pecaminosos dirigidos hacia la gitana Esmeralda, amor platónico de Quasimodo, por parte de todo ser humano del sexo contrario que se le cruza en su camino. Por suerte todo queda disfrazado con los tópicos de la Factoría: un protagonista con un corazón que no le cabe en el pecho, unas gárgolas-mascota divertidísimas, cancioncillas pegadizas y pese al drama y al sentimiento hay momentos para el humor, especialmente de parte de los personajes populares.

La música, una vez más aportada por el notable Alan Menken, como en todos los filmes Disney, es otra protagonista de la trama y potencia los instantes románticos. En una entrevista el compositor, nominado al Oscar, confesó que éste ha sido el trabajo más elaborado de su brillante carrera. La banda sonora hace bascular el tono de la película del drama a la comedia, de la épica medieval al circo, de la farsa a la tragedia, con la soltura de los mejores musicales. El doblaje de la version original cuenta como siempre con actores conocidos como Demi Moore, Tom Hulce o Kevin Kline.

También en cuanto a la animación, cabe destacar lo impresionante del aspecto verosímil que se imprime a las imágenes en la reconstrucción dibujada de París de fines de la Edad Media y comienzos del Renacimiento, que imprimen al espectador un ambiente histórico de sólida realidad. La belleza de todos los planos es cautivadora, y la "cámara" se mueve haciendo equilibrismos de forma espectacular.

Por otra parte los dibujantes se dieron tiempo para homenajes a clásicas creaciones de Disney. Bella (de "La Bella y la Bestia") aparece vestida de azul en una esquina leyendo un libro en la secuencia en que Quasimodo canta " Fuera de allí"; en la misma escena un mercader sacude la alfombra de "Aladdin"; y en la secuencia en que el jorobado y la gitana huyen de la catedral, se ven las gárgolas de Donald y Goofy.

Concluyendo, parece que Disney supo arreglar el desastre artístico que fue "Pocahontas" y decidió elaborar su siguiente producción animada con algo más de rigor. La película es fiel reflejo de los últimos intentos de la Disney de otorgar una dimensión cultista a sus productos infantiles: en El rey león (The Lion King, 1994) se atrevieron a emular a Shakespeare y su Hamlet; aquí, a partir de la parábola social que suponía la obra de Hugo, se efectúa un canto en contra de la segregación, tanto racial, a partir del personaje de Esmeralda, como de cualquier otro ámbito, gracias al metafórico personaje de Quasimodo, si a todo esto le agregamos el personaje de Frollo que transpira maldad por todos sus poros y deja ver el instinto sexual que siente por Esmeralda, podríamos considerar esta película para adultos sino fuera por los tópicos de Disney anteriormente comentados.


José Rocha  (A&T'05)
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