'Forrest Gump' (Robert Zemeckis, 1993)
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Mentir bien o mal
Forest Gump es una película dirigida por Robert Zemeckis, basada en una novela de Winston Groom, y protagonizada por Tom Hanks. La película narra la vida de un hombre de bajo coeficiente intelectual que tiene que superar desde un trauma infantil por ser el hazmerreír del pueblo hasta la guerra de Vietnam. Él no parece darse cuenta de la importancia o gravedad de los episodios en los que se ve inmerso, ni de la magnitud de los eventos que presencia y su relevancia en el curso de la historia. El film obtuvo trece nominaciones a los Premios Oscar, de los que ganó seis, incluyendo mejor película, mejor director, mejor actor y mejores efectos visuales.
La película ofrece una emotiva y original visión de de la Historia de los Estados Unidos desde mediados del siglo XX. Y lo hace a través de la ingenua y bondadosa mirada de su protagonista, que tiñe la tragedia de un toque de humor infantil en tanto que tierno. Y es que Forest está, por casualidad o destino, allí donde se escribe la Historia: De niño baila al ritmo de la guitarra de Elvis Presley, quien imita sus pasos convirtiéndose poco más tarde en el Rey del Rock. Más adelante será invitado, junto a su equipo de rugby, a la Casablanca, donde le da la mano al presidente Jonh. F. Kennedy. El 11 de junio de 1963 aparece por televisión detrás del gobernador George Wallace durante una protesta contra la segregación racial. Finalizada la Guerra de Vietnam recibe la medalla de honor de la mano del presidente Lyndon Jonson y una vez recuperado de su herida de guerra viajará a la República Popular China como jugador de ping pong, durante el período diplomático conocido como el período ping pong entre China y Estados Unidos. Al regresar, Forrest aparece en el mítico Show de Dick Cavett junto a Jonh Lennon. El protagonista será también invitado por el presidente Nixon al complejo Watergate, donde desmantela inadvertidamente el escándalo Watergate.
Ninguno de los famosos mencionados es interpretado por un actor; todas las escenas en las que podemos reconocer a los personajes que marcaron el siglo XX son composiciones vidográficas de imágenes de archivo y escenas rodadas especialmente para la película. Los sofisticados efectos especiales logran hacer interactuar a los actores con dichos personajes históricos, sin que el espectador perciba el desfase temporal entre la grabación de la imagen original y el rodaje de la imagen superpuesta.
La principal técnica utilizada para crear estas imágenes deriva de un sistema conocido como Cineon, ideado por la casa Kodak. Se trata de un efecto parecido al croma: consiste en rodar la escena sobre un fondo neutro sobre el que posteriormente se superpone la imagen de archivo deseada. Para que resultase más real o creíble, tanto las imágenes de archivo como las escenas rodadas fueron retocadas por ordenador para igualar las texturas, tonos e intensidad de color entre ambas. Hay que tener en cuenta que los sistemas de captura y grabación de los años setenta ofrecían imágenes menos nítidas y definidas que los sistemas actuales, de manera que parte del trabajo de los creadores de dichas imágenes consistió en digitalizar las imágenes antiguas y, con sofisticados programas de tratamiento de imagen, retocarlas para conseguir la textura y nitidez de las imágenes actuales. A menudo vemos éstas imágenes desde televisores, adoptando la mirada de alguno de los personajes que contempla a Forest por televisión. Así, los creadores consiguen que el montajes de las imágenes resulte más sutil y menos evidente.
Los efectos digitales han sido empleados en cine para recrear aquellas escenas y situaciones que resultan imposibles de rodar o capturar directamente de la realidad. En el caso de Forest Gump, la necesidad de recurrir a los efectos digitales no responde a la voluntad de recrear mundos fantásticos e inexistentes, si no más bien todo lo contrario: la voluntad de erigirse como creador de historia, o por lo menos modificador. La imposibilidad de rodar las escenas anteriormente mencionadas reside en el hecho de que entre los personajes involucrados hay más de treinta años de diferencia.
Sin duda en este caso es más importante o necesario que el efecto sea perfecto, es decir, que el espectador no se de cuenta del retoque y asuma esa imagen como real. En el caso del cine de ciencia ficción o fantasía, los mundos, paisajes y decorados presentados los asumimos como verosímiles dentro del contexto del film, puesto que no tenemos referentes reales con los que podamos comparar la recreación. Sin embargo, en el caso de Forest Gump, al tratarse de una película histórica que recurre a imágenes no sólo reales sino muy difundidas y conocidas de antemano por el público, los efectos digitales se encaran en una dirección totalmente contraria: su valor no recae en la espectacularidad de la imagen, sino en el naturalismo y realismo, en la no espectacularidad, en el hacer creer al espectador que es una imagen cotidiana más de la vida de Forest.
Desde este punto de vista, cabe reflexionar sobre el papel del cine como documento histórico, y el papel que los efectos digitales juegan en este campo. La sofisticación de la tecnología y el retoque digital permiten, en Forest Gump, recuperar y redifundir, por una parte, imágenes que marcaron la Historia, y, por otra parte, incluirlas en una ficción, recomponiendo dichas imágenes y introduciendo personajes ficticios. ¿Se trata de una realidad ficcionada, o de una ficción basada en hechos reales? El matiz es sutil pero interesante. En principio, atorgamos a aquello que vemos mayor credibilidad que a aquello que sólo oímos o leemos. Sin embargo, films como Forest Gump, obligan a replantearnos la veracidad de las imágenes, que, por muy reales que nos resulten, no son ciertas.
Julia Knobel (AVD'08)
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