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'The Truman Show' (Peter Weir, 1998)
El show de Truman

Centenares de cámaras, una legión de actores y un pueblo entero como decorado, un universo creado para el entretenimiento de una audiencia masiva. Esta es la base de la película "El show de Truman" (Peter Weir, 1998), sin duda abierta a múltiples interpretaciones. Por ejemplo, nos puede recordar al mito de la caverna de Platón, donde la humanidad vive entre sombras, una representación imperfecta del mundo, mientras que unos pocos sabios logran salir y ver la realidad; o a la sociedad controlada hasta el milímetro por un "Gran Hermano" que muestra la novela 1984 de George Orwell. Otro "Gran Hermano", esta vez en forma de formato televisivo, nos viene a la mente. En este caso seria esta película la que podría haber influido en cierta medida a la aparición de reality shows de forma masiva en las pantallas de todo el planeta (el primer "Gran Hermano" fue emitido en Holanda en septiembre de 1999).

Truman Burbank es el protagonista involuntario del reality show televisivo "El Show de Truman", llevado a cabo dentro de una cuidad-plató y donde Truman es el único habitante que desconoce que vive en una "realidad artificial". La película empieza con un Truman adulto, llevando a cabo una vida completamente normal, ajeno a que todos los que le rodean (familia, amigos, vecinos, etc.) son simplemente extras. Podemos ver las estratagemas de los directores del show para desalentarlo en su deseo de viajar y conocer algo más allá de Seaheaven, la isla donde vive. Por ejemplo, la muerte preparada de su padre en alta mar, hacen que desarrolle un enorme miedo al agua y a la navegación. Pese a los esfuerzos por controlar el mundo de Truman, éste acaba finalmente por enamorarse de una de las actrices que participan en ese gran montaje. Inmediatamente ella es despedida, y se le comunica a Truman que se ha trasladado a Fiji. Tras esto, crecerá en él el deseo por viajar a ese país y encontrarla. Además, reconoce en la calle a un hombre como su fallecido padre. Estos hechos hacen que surja en Truman la sospecha de que todo en ese pueblo gira en torno a él. Automáticamente, los productores del programa concentran sus esfuerzos en controlar a su protagonista y convencerle de que lo más apropiado es quedarse en casa. Pese a todo, las sospechas de Truman siguen creciendo, hasta que un día decide salir a navegar, superando sus miedos. Y sobreviviendo a una tormenta artificial creada por el equipo controlador del clima, llega al final del plató y encuentra una salida, desapareciendo tras la puerta hacia un futuro incierto. Mientras tanto, los espectadores lo observan asombrados, aunque tras el desenlace no tardan mucho en buscar cualquier otro entretenimiento. Las cosas sólo duran mientras existen en televisión.

Pero profundizando más en la película se puede intuir cierta reflexión filosófica. Por ejemplo, ironiza con la vida supuestamente idílica del protagonista, en un pueblo diseñado a la perfección, con vecinos que se saludan y quioscos que venden revistas sobre perros y periódicos con noticias locales. Truman acepta esa visión y cree que el mundo es así. Cualquier espectador puede tener mucho en común con el personaje de Truman: a pesar del deseo de explorar nuevos lugares, salir de la vida diaria y saber qué hay más allá, nos encontramos con una serie de argumentos que nos invitan a aceptar lo que tenemos, sin plantearnos nada más. También nos hace plantearnos hasta qué punto es admisible que la industria del espectáculo manipule la vida de una persona para convertirla en show, y que nivel de responsabilidad tienen los espectadores.

Centrándonos en el ámbito de la animación digital, podríamos clasificar "El Show de Truman" dentro del realismo fantástico. Esta aplicación del 3D al cine surge durante la segunda mitad de los años 90, cuando se pasa de la percepción de los efectos especiales como algo propio de las películas de ciencia ficción a concebirlos como una herramienta más al servicio del realismo en el cine tradicional. Desde entonces, una gran cantidad de películas, de todos los géneros, se sirven de la animación digital para crear efectos visuales que facilitan la creación. En este ámbito, el objetivo no es crear personajes fantásticos o monstruosos, sino que el uso de efectos sea imperceptible para el espectador y que permitan mostrar cualquier cosa manteniendo la sensación de realismo constante durante toda la película.

Michael McAlister, que ha trabajado en proyectos como "E.T.", "El Retorno del Jedi", "Indiana Jones y el Templo Maldito" o "Eragon", es el supervisor de los efectos digitales de "El Show de Truman". Algunos de estos efectos son utilizados para modificar ligeramente la ciudad donde vive Truman, añadiéndole edificios o transformándola en una isla. Otro ejemplo sería la escena, esta vez una animación de Tim Ketzer, que nos muestra la Luna como un gran foco propio de un plató de televisión, proporcionando al espectador la visión de qué es exactamente ese universo paralelo en el que vive Truman.

Bibliografia:
- www.wikipedia.org
- www.cineismo.com
- www.timketzer.com
- www.3dyanimacion.com


Miriam Navia  (A&T'06)
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