'Lawnmower Man' (Bernard Leonard, 1992)
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Tallador de gespa
El cortador de césped narra la historia de un científico que realiza experimentos para una agencia secreta del gobierno. Está encargado de un proyecto que investiga la posibilidad de incrementar la inteligencia de chimpancés por medio de una serie de drogas y un sistema de "entrenamiento" en realidad virtual. Cuando uno de sus chimpancés escapa violentamente utilizando armas y estrategias aprendidas en los experimentos, el doctor Lawrence Angelo (Pierce Brosnan), que está más interesado en la posibilidad de aumentar la inteligencia que en utilización militar de sus experimentos, decide dejar la agencia y seguir investigando por cuenta propia, eliminando del programa los "factores de agresión". Tras experimentar con chimpancés su espíritu científico lo obliga a ir más allá y coge como sujeto de estudio a su jardinero Jobe (Jeff Fahey) que sufre de retardo mental. A partir de los experimentos (que incluyen drogas psicotrópicas, estimulación de la corteza cerebral y por supuesto realidad virtual) realizados sobre el jardinero, éste empieza a desarrollar cada vez, no sólo mayor inteligencia, sino también habilidades telepáticas y telequinéticas e incluso se convierte en un objeto de deseo sexual (cuestión que en realidad poco tiene que ver con la inteligencia). Evidentemente, como en todos los casos, el experimento se sale de curso, la tecnología se apodera del ser humano y todo resulta extremadamente mal. El Dr. Angelo intenta detener el proyecto pero es demasiado tarde.
Aunque muchas veces se menciona que esta película está basada en un cuento de Stephen King, la realidad es que comparte con este poco más que el título (y por cierto, la presencia de un jardinero y una cortadora de césped que decapita a sus víctimas). El argumento del film está más relacionado con una novela corta de Daniele Keyes, llamada "Flores de Algernon", en la que se habla de un hombre simple que es convertido en un genio, gracias a una serie de inventos tecnológicos y como este cambio afecta/destruye directamente el lado más emocional del ser humano. Pero, sobre todo, esta película habla sobre la realidad virtual y la creación de la Internet. La postura que asume el film sobre los avances tecnológicos y en especial sobre la realidad virtual queda demostrada al principio de la película cuando se define a la realidad virtual como un oportunidad para la evolución del ser humano pero también como una herramienta de control mental. Aunque esta última sea tal vez fantasiosa y adscriba más a un efecto melodramático que a ejemplificar realmente lo que la realidad virtual puede llegar a ser, la película logró transmitir la idea (ahora mucho más ampliamente reconocida) de que la realidad virtual puede proponer un entorno ontológicamente diferente (y posiblemente opuesto) al que ofrece la "realidad" referencial en la que estamos inmersos. Partiendo de la base de que teóricos como Erkki Huttamo , Constantine Balides y Lev Manovich entre muchos otros siguen intentando definir (más de quince años después) con claridad el fenómeno de la realidad virtual, no resulta tan sorprendente que una película de 1992 tuviera grandes dificultades para asumir la responsabilidad de explicar un fenómeno de estas características.
Rodada quince años antes de la creación de Second Life, de que la juventud coreana viva inmersa en cibercafés sólo preocupada por sus personajes (identidades) de World of Worcraft y de que serios estudios sociológicos americanos atribuyan el alarmante incremento de violencia en los adolescentes a los video juegos, esta película habla de una realidad (paralela) en la que el "mundo" interior ofrece posibilidades ilimitadas viviendo como energía pura en una red que cubre el globo.
Dentro de la categoría de películas que anticipan nuestro futuro, "El cortador de césped", sin duda ha hecho un gran eco. Esta película marcó un hiato en el cine de ciencia ficción, tanto por los gráficos generados por ordenador (principalmente al final del film) como, y tal vez sobre todo, porque fue la primera en llevar a la gran pantalla "imágenes reales" del ciberespacio y de como puede llegar a ser la realidad virtual. Es curioso recordar que, justamente éste fue uno de los motivos que causó más descontento en los fans de ciencia ficción de la época, que aseguraban que la película ponía el listón demasiado alto con respecto a lo que podían esperar de las nuevas tecnologías.
En términos de gráficos y de conceptos sobre ordenadores, "El cortador de césped" puede entenderse como un puente entre películas de los ochenta como "Juegos de guerra" y fantasías pseudocientíficas que descienden del imaginario de películas como "2001: Odisea del espacio", en las que los ordenadores son capaces de absolutamente todo. Los gráficos y la estética de esta película son piedras fundamentales tanto como "Tron" una década antes o como "Jurassik Park" un año después.
Es innegable que esta película pueda ser vista hoy como "pasada de moda". Sin dudas lo es. Pero, desde el punto de vista cinematográfico esto se debe en mayor medida a la estética general de la película (peinados, maquillaje, etc.) que en la calidad de sus gráficos. Si se considera que estas imágenes fueron diseñadas/programadas en un mundo en el que nadie había oído hablar del gigabyte, debería "perdonarse" la incapacidad de las imágenes de retratar un mundo con detallado realismo. Incluso con las fuertes restricciones tecnológicas de su tiempo, estas imágenes están teñidas de fluidez y hasta emocionalidad. La escena de "sexo" entre los dos personajes dentro de la realidad virtual, está maravillosamente lograda en tanto aprovecha los recursos que tiene a nivel tecnológico, generando figuras (en principio) simples, casi abstractas y sumamente estilizadas (recordando tal vez al estilo expresionista pictórico). Con "pocos" elementos logra mucha más afectividad de lo que han logrado muchas otras películas décadas más tarde.
Desde un punto de vista estrictamente estético (visual) lo que hace esta película especialmente memorable, y lo que posiblemente no deberían perder de vista proyectos actuales que tienden a dejarse hipnotizar por el poder de generación de imágenes de las nuevas tecnologías, es que con una gran simplicidad logra realmente transmitir sensaciones extremadamente "humanas" a través de imágenes virtuales. No es necesario reproducir la realidad tal cual es (o como "humanamente" creemos que es) para poder transmitir emociones, de hecho una descripción hiper-realista hará, en la mayoría de los casos, exactamente lo opuesto. Este es sin dudas un problema contra el que se enfrentan actualmente los programadores que pueden jugar alegremente con terabytes para la creación de rostros que aunque perfectos no pueden dejar de ser fríos y artificiales.
Muchas películas desde Frankenstein (1931) y Demon Seed (1977), entre muchas otras, han advertido sobre los peligros relacionados con la evolución tecnológica, éste es sin duda uno de los miedos más grandes de la humanidad desde la revolución industrial hasta nuestros días, lo que hace esta película diferente en este aspecto es el hecho de que ha necesitado para su propia generación la existencia (y evolución) de esos mismos medios que critica. Si bien puede ser calificada de una película anti-ordenadores (el trágico final ratifica esta postura), a su vez representa una película pionera en lo que refiere a gráficos generados por ordenador y (potencialmente) realidad virtual.
"Dentro de mil años, todos seremos o dioses o maquinas" Bruce Sterling
Ursula Kaufmann (AVD'08)
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