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'Lost World' (Steven Spielberg, 1997)
Món perdut

En 1962, Iván Sutherland crea el Sketchpad, el primer programa de interacción gráfica entre usuario y máquina. Pese a contener funciones básicas y simples nos encontramos ante el nacimiento de lo que hoy conocemos como infografía y que se encarga del concepto de audiovisual aplicado a la informática, o más concretamente, de la informática gráfica. Ante la aparición de dicho programa, muchos son los que rápidamente se dan cuenta de las posibilidades que en este campo se pueden alcanzar, ya que se encontraban ante un ámbito de la tecnología sin explotar y cuya fuente de avance no era más que la propia imaginación del programador, la realidad virtual parecía encontrar su camino de desarrollo.

Esta rama crearía y se subdividiría en muchas y diversas a lo largo de los años y daría a conocer a muchos y notorios infografistas que han ayudado a lograr las cotas que en la actualidad se utilizan como base de los proyectos audiovisuales más espectaculares vistos ya sea en el campo de la publicidad, entretenimiento infantil y por supuesto, en su vertiente más amplia y con más expectación popular, los denominados efectos especiales cinematográficos.

En el campo del cine, solamente se premia un concepto en lo referente a los diseños informáticos, el realismo. Este concepto se persigue desde la generación de la infografía. Se busca que el proyecto se integre en el contexto y ambiente de la escena como si la cámara lo grabase de verdad, no como una implantación a posteriori en una sala de producción. En cuanto al uso de los efectos especiales muchos son los directores que los utilizan en sus películas en mayor o menor medida pero sin lugar a dudas dos son los que sobresalen por encima de los demás, James Cameron y, considerado como el gran maestro, Steven Spielberg.

Es imposible que nadie haya oído hablar de este gran director, ya que ha dirigido multitud de películas, la mayoría de ellas de gran revuelo social. Desde sus comienzos se decantó por el género de la ciencia-ficción, rodando filmes como Tiburón (1975), Indiana Jones (1981), E.T. (1982), ¿Quien engañó a Roger Rabbit? (1988), Parque Jurásico (1993) y una enorme lista. En 1994, ante el gran empuje que tienen este tipo de producciones crea su propia productora encaminada a este género, Dreamworks junto a Jeffrey Katzenberg y David Geffen.

De sus últimas películas encontramos taquillazas como Parque Jurásico (1993) un rotundo éxito comercial donde se utilizan efectos de dinosaurios que dejan estupefactos a los espectadores. En este filme trabajó junto a Phil Tippett, un gran experto en lo referente a animatrónica y efectos con maquetes que en ese momento acababa de patentar un nuevo sistema de efectos visuales donde la discontinuidad en cuanto al movimiento de la maqueta era imperceptible para el ojo humano. Se utilizan por primera vez técnicas innovadoras en el campo de los efectos y se sientan las bases para futuras producciones. Para el rodaje de los planos cortos se utilizan maquetas a escala real (animatrónic) y para el resto los efectos por ordenador.

Spielberg, decide después de rodar esta película, y meramente por motivos comerciales y económicos, continuar con una primera secuela El Mundo Perdido (1997) a la que seguiría nuevamente otra Parque Jurasico III (2000) y a las que próximamente se les unirá una cuarta parte. Todas estas secuelas realizadas bajo el único propósito de recaudación debido al exitazo de la primera parte.

En El mundo perdido, nos encontramos ante un ÒdesinterésÓ de Spielberg debido a que durante su rodaje y producción se encontraba inmerso en un filme que le apasionaba de mayor manera que esta primera secuela. No obstante, en cuanto a los aspectos técnicos de la película nos encontramos ante algunas novedades de efectos especiales y de nuevo, ante una obra maestra de efectos especiales.

En esta película, se utilizan al igual que en la primera parte, una combinación de efectos físicos, efectos generados por ordenador y robots a tamaño natural de los dinosaurios. Si en la primera parte la sensación de realismo en los dinosaurios era espectacular ahora era sorprendente, se consiguen unos dinosaurios integrados en el paisaje con efectos de luz y sombra, contraluz, etc. Además ahora se permiten el lujo de tomas no tan encapsuladas como en la primera parte donde aparecía un único dinosaurio comiendo o corriendo, sino que ahora tenemos multitud de ejemplares corriendo, saltando, golpeando, etc. Se trata al grupo como a un único objeto y mediante diversos algoritmos obtenemos secuencias donde vemos manadas de dinosaurios describiendo cada uno un movimiento diferente pero en consonancia con el grupo. Los efectos especiales vienen de la mano de Dennis Muren y Randall Dutra y de la Industrial of Light & Magic, del trabajo de animatrónic por el contrario se encargó Stan Winston, cuyo trabajo es sorprendente, observamos a diferencia de la primera parte como ahora las caras de los dinosaurios se doblan, los ojos parecen húmedos sin olvidar el fantástico trabajo en el movimiento de las mandíbulas. En esta película también se recurre al uso de animatronic en primer plano y efectos por ordenador en lo general como en la primera parte.

De todas maneras, este filme sirve para diferenciar las dos vertientes de Spielberg, la personal y la impersonal. El mundo perdido pertenece a la segunda parte donde el interés del director es mínimo y únicamente se dedica a supervisar y modificar las anotaciones que sus colaboradores le pasan. Nos encontramos ante demasiadas escenas de gente mirando asustada, se podría considerar que los actores no son más que forraje para los dinosaurios; no cabe duda que este filme estaba encaminado hacia un mero campo comercial.


Arturo Lacorz  (A&T'05)
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