composición del programa Aaron (Harold Cohen)
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Programa creador
Aaron es un joven artista que se dedica a pintar cuadros bastante vistosos. Pero esto no es lo más importante. Lo sorprendente es que Aaron no es un ser humano, es un software informático. Tiene unos 30 años de historia durante los cuales el profesor Harold Cohen lo ha estado desarrollando hasta llegar a su situación actual. Aaron, utiliza un motor de inteligencia artificial combinado con una base de datos de técnicas artísticas para, a partir de un original que se le suministra, realizar su propia versión creativa del lienzo.
Para entender un poco más a Aaron, nos referiremos sucintamente a la trayectoria de su creador. Harold Cohen nació en Londres y a los 9 años ya había decidido que quería ser pintor. Se diplomó a los 23 años en la Slade School of Fine Art de la Universidad de Londres y entre 1952 y 1966 realizó un gran número de ponencias y expuso sus cuadros en varios museos de Londres y Nueva York. En el 66 fue elegido como uno de los cinco artistas que representaron a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia, lo que fue hasta el momento el punto cumbre de su carrera. Esto le supuso un gran éxito y le llevó a exponer en galerías tan prestigiosas como la Tate Gallery, y a escribir en las mejores publicaciones de arte. En la época en la que el llamado Modernismo Ortodoxo dominaba el arte en el mundo, Cohen rechazó sus teorías, ya que consideraba que defender la idea de que el arte no nace de nuestras experiencias en el mundo significa casi negar nuestra humanidad.
Toda esta evolución, y la cerrazón del arte británico a introducir nuevas ideas le llevó a aceptar una invitación por un año del decano de la Universidad de California en San Diego, Paul Brach. Aunque este último ya había dejado la universidad cuando Cohen llegó, se encargó de presentarle a un joven graduado, Jeff Raskin, que sería el responsable de la introducción de Cohen en el mundo de la programación informática.
Después de algunos años de trabajo dedicado a su proyecto más ambicioso al que llamaría Aaron, Cohen realizó un par de exhibiciones con los cuadros creados a partir del citado programa. En 1973, se encarga de presentar su trabajo en el Artificial Intelligence Laboratory, del departamento de ciencias informáticas de la Universidad de Standford. No es hasta este momento cuando se puede considerar que Aaron ha nacido.
La evolución de este programa, se ha desarrollado a lo largo de estos últimos 30 años. Podemos dividir su trayectoria en cinco etapas. En la primera de ellas (1973-1978), las formas que Aaron generaba eran planas aunque bastante evocativas. En la segunda etapa, que abarca aproximadamente entre el 1979 y el 1984, estas formas se vuelven más complicadas y se añade un primitivo sentido de la perspectiva. En una tercera fase (1985-1988) Cohen se encarga de que Aaron ya pueda realizar dibujos más figurativos con una mayor sofisticación en cuanto a la perspectiva. Ya desde 1989, para ejecutar las figuras, el programa se sirve de un completo conocimiento en cuanto a la tridimensionalidad. En la última fase -que transcurre desde el año 1990 hasta la actualidad-, a las capacidades descritas se une una también muy importante: la capacidad de Aaron para colorear las formas que genera.
Pero sería interesante plantear como opera el programa para crear los dibujos a los que estamos aludiendo Para ello se vale de dos tipos de conocimiento. Por un lado, utiliza información sobre los objetos del mundo exterior y, por otro, procede a manejar conocimientos sobre los procesos de representación y construcción, que son de tipo procedimental. Estas dos formas de conocimiento interactúan entre sí continuamente de maneras bastante complejas. En cuanto a la secuencia que sigue el programa, es importante apuntar que no puede volver atrás y corregir lo que ya ha realizado. Además, siempre comienza el trabajo dibujando los primeros términos para finalizarlo con el fondo de sus dibujos. Estas dos últimas características son, probablemente, las menos representativas de los procesos que siguen los humanos a la hora de generar arte y ponen de relieve las diferencias que todavía permanecen entre la manera en que un ordenador "piensa" y como lo hacemos nosotros.
A diferencia de otros programas, Aaron no genera formas geométricas, no produce fractales, y tampoco es una herramienta para que pintores, dibujantes o animadores lo usen como medio de expresión de sus ideas creativas. Lo que Aaron sí es, es un programa de ordenador que crea cuadros originales, cada uno de los cuales es diferente al resto y además, son indistinguibles del trabajo que podría realizar un artista humano. Incluso sus obras pueden ser trasladadas a un lienzo, como si de una obra realizada de forma tradicional se tratara. Quizá, lo más importante que se desprende de Aaron, es que reproduce en gran medida los comportamientos que inconscientemente emplean los humanos para crear arte. Este es uno de los motivos esenciales por los que Cohen trabaja desde hace tanto tiempo en este proyecto.
De entre los autores que se han interesado por Aaron, uno de los más destacados es el inventor y experto en Inteligencia Artificial Ray Kurzweil, que consideraba al programa en su libro La Era de las Máquinas espirituales (1998), como uno de los primeros ejemplos de tecnología que pueda llegar a ser inteligente y creativa. Más tarde, este autor se convertiría en el mecenas de Cohen y esponsorizaría su obra en la red. En Kurzweil Cyberart se pueden encontrar reproducciones de los trabajos de Aaron, y verlo trabajar en tiempo real.
Otra de las autoras que han abordado el tema es Pamela McCorduck, que en su libro -Aaron's Code: Meta-Art, Artificial Intelligence, and the Work of Harold Cohen- plantea algunas de contradicciones en torno a la creación más representativa de Cohen. McCorduck hace una crítica sobre la habilidad que tiene el programa para producir obras sin tener en cuenta el valor de estas creaciones. También plantea el hecho de que Aaron no tenga la capacidad de criticar "su propio" trabajo, y ni siquiera de archivar sus anteriores pinturas. La autora también lanza la pregunta de qué pasará con las obras que cree Aaron, cuando Harold Cohen haya fallecido. Y más aún, ¿si una copia de Aaron creara un cuadro, este cuadro podría atribuirse al contrabando de obras de arte falsas?
De todo lo dicho se deduce que este proyecto se viera rodeado ya desde sus inicios por una gran polémica y también que se convirtiera en un hito en el área del denominado arte computadorizado. Hoy, el mismo Cohen duda cuando se le pregunta sobre quién es el autor de las obras, si él, o el propio Aaron. Esta misma duda, es sintomática de que este tipo de proyectos nos llevan irremediablemente a plantearnos nuevas reflexiones sobre el mundo del arte y, más aún, sobre las relaciones que se establecen entre los seres humanos y los ordenadores. Si somos capaces de crear programas que puedan imitar una capacidad tan humana como la generación de arte, ¿qué lugar ocuparán humanos y ordenadores en el futuro? Esta es una pregunta que no tiene una respuesta concluyente. Solo se resolverá parcialmente con el paso de los años en los que -como ha ocurrido siempre a través de la historia-, se irán generando nuevos y apasionantes interrogantes.
FUENTES
http://crca.ucsd.edu/~hcohen/ http://crca.ucsd.edu/~hcohen/cohenpdf/furtherexploits.pdf http://www.el-mundo.es/navegante/2001/05/16/laimagen/989998379.html http://www.ercb.com/ddj/1993/ddj.9301.html http://www.gestioncultural.org/gc/boletin/pdf/PAlsina.pdf http://www.idg.es/pcworld/articulo.asp?id=128426 http://www.kurzweilcyberart.com/index.html http://www.usask.ca/art/digital_culture/wiebe/index.html
Laura García-Andreu (AVD'06)
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