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'The Marriage of Heaven and Hell' (William Blake, 1793)
William Blake

"Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna."

Según Alexander Gilchrist, William Blake tuvo visiones desde muy joven, la primera de las cuales se sucedió con apenas nueve años de edad. Blake vio un árbol lleno de ángeles "adornando con destellos, como estrellas, cada rama". A partir de aquí, estas visiones complementaron una propia mitología personal que contuvo toda su obra. Blake está considerado como un artista total: poeta, escritor, grabador i creador de una forma de poesía única acompañada de ilustraciones.

William Blake nació el 28 de noviembre de 1757 en Londres, Inglaterra. Desde pequeño recibió una educación basada en la pintura y su primer maestro fue James Basire, con quien aprendió a utilizar la técnica del grabado. Durante este aprendizaje, Blake tuvo uno de los primeros contactos con la religión desde el punto de vista del dibujante, pues muchos de sus trabajos fueron grabar imágenes de iglesias góticas de Londres así como tumbas de reyes y reinas. Estas obras muestran su interés por la historia y la leyenda británica.

A los 21 años ingresó en la Royal Academy, donde se puso de manifiesto su preferencia a la técnica de pintores como Rafael o Miguel çngel, contrariamente a la tendencia de la época en la que apoyaban autores como Rubens. No solo en este aspecto Blake discernía de la opinión general de la época. Blake estaba en contra de la esclavitud y creía en la igualdad sexual y racial. Durante toda su vida, estuvo muy activo políticamente y socialmente y hasta tuvo, en ocasiones, que disimular sus verdaderas ideas.

En 1784, abrió una imprenta y, aunque quebró a los pocos años, continuó ganándose la vida como ilustrador y grabador. Las ilustraciones sobre parajes de la Biblia eran su principal sustento. En este sentido, podemos analizar la relación que Blake tenía con la Iglesia puesto que era creyente pero con ciertos matices. El artista aplicaba sus ideas contra la opresión y la restricción de las libertades a la Iglesia también. Es por eso que prefería el Nuevo Testamento, que veía como una influencia positiva, antes que el Viejo, pues rechazaba el Dios cruel y restrictivo que se veía reflejado. Todas estas creencias espirituales quedaban plasmadas tantos en sus escritos, en prosa o en verso, como en sus dibujos, pues eran constantes las mezclas de las imágenes de la religión tradicional con su mitología creada sobre todo por las continuas visiones fantásticas que tenía.

Blake defendía siempre la imaginación frente a la razón ya que aseguraba que las formas ideales debían crearse a partir de las visiones interiores y no de la observación de la naturaleza. Se lo considera un prerromántico por su estilo de dibujo, con potentes colores y posturas convulsas que adoptan los cuerpos pintados y que le acercan al surrealismo por su temática y origen. La potencia del escorzo y la exagerada musculatura de algunas de sus figuras ponían de manifiesto, además, su fascinación por Miguel çngel.

Su otra faceta como artista, y que le completa como artista total, consistía en su trabajo como poeta y escritor. Comenzó a escribir poesía a la edad de 12 años. La mayoría de sus trabajos se centraban en el ser humano y sus contradicciones y los problemas políticos y sociales de la época. En este aspecto, sus escritos tienen una evidente evolución desde "Canción de inocencia" (1789) hasta "Canciones de experiencia" (1794), en la que es evidente la perdida de fe en la posibilidad de la perfección humana. De hecho, estos dos escritos, no consecutivos, tocan temas similares desde un punto de vista diferente según la edad. Inocencia y experiencia son "los dos estados opuestos del alma humana" que quedan comparados en El cordero y El tigre, que representan respectivamente la inocencia de la niñez y la corrupción y la represión de la vida adulta.

Una de las particularidades que tenía la poesía de Blake era su combinación con imágenes. A partir de 1788, el artista empezó a experimentar con varias técnicas y al final utilizó el aguardiente para ilustrar sus libros de poemas. Blake escribía el texto como paso previo en planchas de cobre con plumas y cepillos. Como tinta empleaba un medio resistente al ácido para que posteriormente quedara impreso. Después dibujaba las ilustraciones que podían estar junto al texto, como en los manuscritos iluminados medievales. Las placas las bañaba en ácido para disolver el cobre no tratado para que quedara únicamente el diseño. Finalmente, las páginas impresas con estas placas tenían que ser recoloreadas a mano con pinturas al agua. Para conformar el libro, se cosían todas las páginas. Este proceso también era conocido como impresión iluminada y sus productos como libros iluminados.

Entre muchas otra obras creadas bajo esta técnica destaca "El matrimonio del cielo y el infierno" (1790-1793), uno de los "Libros proféticos". Los denominados "Libros proféticos" son una serie de poemas escritos a partir de 1789 que reflejan ampliamente su compleja mitología personal y que esconde sus preocupaciones sociales.

"Debo crear un sistema o permanecer esclavizado por los otros."

"El matrimonio del cielo y el infierno" es un texto en prosa que continua con la idea de los contrarios, pues "sin contrarios no hay progreso". La obra asimila el estilo de los textos bíblicos para proclamar ideas que son perturbadoras por su contenido, pero sobre todo por su belleza.

Con este tipo de textos, Blake se manifiesta como una de las primeras muestras de arte multimedia. Un arte que toca dentro de un mismo concepto de obra varias modalidades como pueden ser la escritura, la poesía, el dibujo y la pintura. De este modo, permite completar una obra explorando diferentes formas de darle cierto significado.

Si bien la poesía, o la prosa en el caso de "El matrimonio del cielo y el infierno, ya nos deja intuir algo de que dice el poema y llevarnos por las imágenes que crean las palabras, Blake nos regala los grabados que nos aportan un conocimiento aparte. Así pues, uniremos esta doble interpretación, la del lector y la del propio autor, para crear una imaginería conjunta.

Pero no solo gana su arte por el nuevo significado que pueda adquirir, sino que aporta este nuevo concepto de multimedia que está tan actual. Las nuevas instalaciones que dejan atrás los marcos que limitan los diferentes artes empezaron a surgir gracias a las obras de William Blake.

Así pues, William Blake puede considerarse un revolucionario, un visionario dentro de su época. Tanto por la calidad de sus obras como por la técnica que utilizaba podríamos hablar de William Blake como uno de los artistas más interesantes de la historia.


David Carrasco  (AVD'08)
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